Has elegido dónde quieres hacerte el piercing y llega otra decisión: ¿titanio o acero? A simple vista algunas piezas se parecen, pero el material, el acabado y el tamaño importan tanto como el diseño.
Para una perforación nueva no basta con escoger la joya que más te gusta. Te contamos qué diferencias conviene conocer y qué preguntar al piercer, especialmente si has tenido reacciones al níquel.
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Titanio: ligero y una opción a valorar si te preocupa el níquel
El titanio es ligero y se utiliza con frecuencia en joyería para perforaciones nuevas. Si tienes sensibilidad al níquel, puede ser una opción adecuada, siempre que se trate de una pieza con calidad acreditada.
La palabra «titanio» o la etiqueta «G23» por sí solas no demuestran que una joya cumpla los requisitos para ese uso. Puedes preguntar por documentación que acredite una norma de material apropiada, como ASTM F136 o ASTM F67, según el tipo de titanio.
- Peso: resulta ligero, algo que puede favorecer la comodidad.
- Acabado: la superficie debe ser lisa, sin defectos que irriten la zona.
- Calidad: interesa conocer la especificación del material, no solo su nombre comercial.
Ningún metal garantiza por sí solo una curación rápida o sin problemas. La colocación, el ajuste y los cuidados también cuentan.
Acero: no todas las piezas son iguales
El acero puede contener níquel. Por eso, si has tenido reacciones con pendientes, relojes o bisutería, coméntalo antes de elegir joya. No supongas que una pieza será adecuada solo porque se anuncie como «acero quirúrgico».
Tampoco todos los aceros tienen las mismas características. Existen especificaciones para materiales aptos para implantes, mientras que una etiqueta genérica como «316L» no acredita por sí sola la calidad de la joya terminada.
Que la perforación ya esté curada no elimina una posible alergia ni hace recomendable cualquier pieza. Antes de cambiarla, conviene valorar el estado de la zona y el material que vas a introducir.
Cómo decidir con ayuda del piercer
Más que buscar un ganador para todos los casos, pregunta por la pieza concreta. Una joya de material adecuado puede dar problemas si queda demasiado ajustada, se engancha o tiene un acabado deficiente.
- Perforación nueva: pide una joya adecuada para la zona, tu anatomía y la fase de curación.
- Alergias o reacciones previas: coméntalas antes de empezar y busca valoración sanitaria si hace falta.
- Cambio de joya: no decidas solo porque hayan pasado unas semanas; consulta si el canal está preparado.
- Cuidados: sigue las indicaciones del profesional y no manipules la pieza innecesariamente.
Si notas dolor que empeora, inflamación importante, secreción o una reacción en la piel, no intentes resolverlo cambiando joyas una y otra vez. Pide orientación y valoración sanitaria cuando corresponda.
En Bon Vivant Tattoo Studio, en la calle Montera de Madrid, puedes preguntar por los materiales y opciones de nuestros servicios de piercing. No necesitas memorizar las normas: lo importante es que recibas una explicación clara de la pieza que vas a llevar.